

Los empleados de la histórica fábrica de neumáticos interrumpen el tránsito mano a CABA.
Ni el paro general de la Confederación General de Trabajo (CGT) contra la reforma laboral que comenzó a las 0 de este jueves, ni el despido de casi un millar de trabajadores de Fate impidieron a Javier Milei de viajar a los Estados Unidos para rendirle una vez más pleitesía a Donald Trump.
Ante la falta de respuestas del gobierno nacional y de la empresa, trabajadores despedidos de Fate cortan desde temprano este jueves la autopista Panamericana, mano a la Ciudad de Buenos Aires, junto a gremios y organizaciones de izquierda.
La columna partió desde la fábrica, donde el clima es de incertidumbre y bronca. Según informaron desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), dentro del establecimiento permanecen alrededor de 100 trabajadores que decidieron quedarse para “defender su puesto de trabajo” ante la decisión empresarial y el desamparo de la Casa Rosada.
A la movilización se sumaron distintas agrupaciones de izquierda, que expresaron su solidaridad con los despedidos y acompañaron la protesta en las inmediaciones de la planta. El reclamo apunta tanto a la empresa como al Gobierno nacional, en un contexto de fuerte conflictividad laboral.
La presencia de las fuerzas de seguridad elevó la tensión en la zona, mientras el tránsito comenzó a registrar demoras y desvíos. Sobre la autopista se desplegó un fuerte operativo de Gendarmería Nacional, cuyos mandos negociaron con los manifestantes para evitar el corte total y liberar la circulación. Minutos después se logró liberar un carril.
El conflicto se produce apenas un día después de que el Ministerio de Capital Humano dictara la conciliación obligatoria por 15 días, con el objetivo de encauzar la situación y abrir una instancia de negociación entre las partes.
La movilización se enmarca además en el paro nacional convocado por la CGT en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno y que hoy se debate en la Cámara de Diputados. En ese contexto, el conflicto en Fate se convirtió en uno de los focos más visibles de la jornada, con impacto directo en el tránsito y en la agenda política.