

La joven de 23 años fue hallada tras un intenso operativo de Prefectura en Chubut. La Justicia investiga si hubo negligencia o falta a los deberes de cuidado.
El desenlace más temido se confirmó esta tarde en la ciudad de Puerto Madryn, Chubut. Los equipos de búsqueda hallaron el cuerpo sin vida de Sofía Devries, la turista de 23 años que se encontraba desaparecida desde el lunes, cuando se le perdió el rastro mientras practicaba buceo en las aguas del Golfo Nuevo.
La joven se encontraba realizando una inmersión a una profundidad aproximada de 20 metros en el marco de una certificación internacional de buceo (PADI) cuando, por motivos que aún se desconocen, se habría descompensado sin poder ascender por sus propios medios.

La investigación: bajo la lupa judicial
Con la confirmación del hallazgo, la causa judicial, que quedó en manos de la fiscal María Eugenia Vottero, avanza ahora sobre una hipótesis clave: determinar si existió responsabilidad penal por parte de los organizadores de la actividad.
El Ministerio Público Fiscal de Chubut informó que se busca establecer "si existió una eventual falta a los deberes de cuidado por parte de terceros, figura que podría configurar responsabilidad penal en caso de acreditarse una conducta negligente".
El eje central de la pesquisa técnica y objetiva será dilucidar si la muerte respondió a una contingencia propia del riesgo de la actividad o si hubo "omisiones o incumplimientos en las medidas de seguridad exigibles". Hasta el momento, la causa no tiene imputados, aunque ya se tomaron declaraciones testimoniales a quienes participaron de la excursión.
Un operativo con tecnología de punta en Chubut
El hallazgo se produjo luego de que la Prefectura Naval Argentina incorporara al operativo tecnología de última generación para rastrillar el lecho marino, dado que las autoridades ya advertían que las posibilidades de encontrarla con vida eran nulas debido a la profundidad y el tiempo transcurrido.
Para las tareas se había desplegado el superbuque SB-15 “Tango”, trasladado desde Buenos Aires, el cual cuenta con una plataforma especial y una campana abierta de buceo operable hasta los 80 metros de profundidad. Además, se utilizó un vehículo operado de forma remota (ROV) para realizar las tareas subacuáticas que finalmente permitieron dar con el cuerpo de la joven.