

La Policía de la Ciudad realizó allanamientos en un country de San Vicente y en oficinas de Villa General Mitre. La organización ingresaba productos de electrónica, bazar y perfumería para comercializarlos en tiendas virtuales.
En un operativo de gran magnitud, la Policía de la Ciudad logró desarticular una estructura criminal dedicada al contrabando y la comercialización irregular de productos importados.
Tras una investigación que se extendió por más de un mes, las fuerzas de seguridad secuestraron mercadería de origen extranjero valuada en 120 millones de pesos, la cual había sido ingresada al país en abierta infracción a la Ley 22.415.
Los procedimientos, ordenados por el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Número 5 a cargo del doctor Amarante, se concentraron en dos puntos clave: una vivienda dentro de un exclusivo barrio privado en el partido bonaerense de San Vicente y una propiedad que funcionaba como depósito y oficina comercial en la calle Belaustegui al 2500, en el barrio porteño de Villa General Mitre, donde los efectivos lograron localizar e imputar al principal responsable de las maniobras delictivas.
La pesquisa comenzó a principios de diciembre pasado, cuando la Unidad Técnico Operativo Judicial (UTOJ) detectó una serie de perfiles en redes sociales y enlaces a tiendas virtuales que ofrecían artículos de electrónica, regalería, cuidado personal y vestimenta sin los avales aduaneros correspondientes. A través de tareas de campo que incluyeron seguimientos, vigilancia de domicilios y el monitoreo de las entregas, los investigadores pudieron reconstruir el modus operandi de la organización.


Un paso determinante para el éxito del operativo fue la intervención de personal especializado del Ministerio de Seguridad porteño bajo la figura del "agente revelador". Esta herramienta legal permitió a los efectivos realizar compras e infiltraciones en la red de ventas, obteniendo pruebas irrefutables sobre la operatoria ilegal antes de proceder a los allanamientos.
Además del millonario cargamento de mercadería, la División Organizaciones Criminales incautó una importante flota de vehículos que incluía una Toyota SW4, un Volkswagen Nivus y una Fiat Fiorino. También se secuestraron equipos informáticos, notebooks, tablets y documentación de vital importancia que permitiría identificar a otros actores que forman parte de la estructura y que aún se encuentran bajo investigación.
Este procedimiento marca el segundo gran golpe al comercio ilegal en las últimas semanas. El mes pasado, un operativo de similares características en Lanús y Quilmes había permitido el secuestro de 700 bultos de mercadería y seis automóviles. Con este nuevo despliegue, las autoridades buscan enviar un mensaje claro sobre el endurecimiento de los controles contra las organizaciones que utilizan plataformas digitales para evadir las normativas de importación vigentes.