Cobre: S&P Global proyecta un salto del 50% en la demanda en 2040, pero alertó por un déficit histórico

La demanda mundial de cobre crecerá impulsada por la electrificación, la inteligencia artificial, la transición energética y el aumento del gasto en defensa. Pero el mercado podría enfrentar un déficit estructural de hasta 10 millones de toneladas.

El dilema -según S&P Global- radica en que el cobre facilita la electrificación, pero su ritmo acelerado representa un desafío cada vez mayor para el metal.

El cobre se consolida como uno de los metales más estratégicos del siglo XXI. Así lo plantea un informe de S&P Global, que proyecta que la demanda mundial de cobre crecerá un 50% entre 2025 y 2040, al pasar de 28 millones de toneladas métricas anuales a 42 millones, impulsada por la electrificación de la economía, la transición energética, el avance de la inteligencia artificial (IA) y el aumento del gasto en defensa. Sin embargo, la consultora advierte que, si no se acelera la inversión en nueva oferta, el mercado enfrentará un déficit estructural cercano a los 10 millones de toneladas métricas en 2040, un desequilibrio sin precedentes para un metal industrial clave.
El informe al que accedió Energy Report titulado "El cobre en la era de la IA: los desafíos de la electrificación" subraya que el cobre dejó de ser solo un indicador adelantado del ciclo económico para convertirse en un insumo crítico para la infraestructura energética, digital y de seguridad global. No es casual que Estados Unidos lo haya incorporado en 2025 a su lista oficial de “minerales críticos”, una señal del peso estratégico que adquirió su disponibilidad futura.

La electrificación acelera y arrastra al cobre
S&P Global proyecta que la demanda mundial de electricidad crecerá casi un 50% hacia 2040, luego de décadas de estancamiento relativo en los países desarrollados. En Estados Unidos, el consumo eléctrico -que durante 25 años prácticamente no creció- ahora podría aumentar a un ritmo del 2,5% anual, impulsado por la relocalización industrial, los centros de datos y la digitalización. En China, cuyo mercado eléctrico ya duplica al estadounidense, la demanda crecerá al 3,2% anual, mientras que en India lo hará a un ritmo aún mayor, del 4,2% anual.


Este salto en el consumo eléctrico se traduce directamente en una mayor demanda de cobre, ya que el metal es esencial para la generación, transmisión, distribución y uso final de la electricidad. Desde transformadores y líneas de alta tensión hasta motores, edificios y equipos industriales, no existe hoy un sustituto que combine conductividad, durabilidad y eficiencia de costos.


Según el reporte de S&PGlobal, los vehículos eléctricos (VE) requieren 2,9 veces más cobre que un auto convencional, y la población de VE está creciendo. "El número de coches eléctricos vendidos en todo el mundo en 2025 fue un 25% mayor que el total de coches nuevos vendidos en Estados Unidos, el segundo mercado de coches nuevos más grande del mundo", alertó el informe.


Pero además, la energía solar y eólica requieren mucho cobre, y más del 90% de la nueva capacidad de generación eléctrica instalada en 2025 en todo el mundo fue solar y eólica. Otra nueva demanda de cobre es para las  baterías (BESS) que se están instalando para almacenar electricidad generada a partir de fuentes renovables. "Los sistemas de transmisión y distribución se están expandiendo en todo el mundo. Pero la transición energética también adopta otra forma: las poblaciones de los países en desarrollo están pasando de la madera y los residuos para calefacción y cocina a la energía comercial, incluida la electricidad", advirtió la consultora en su análisis.